viernes, 14 de octubre de 2011

Así me hice K


-¡¡¡Afuera estos montoneros revanchistas!!!- Gritaba una señora de Belgrano mientras sostenía un cartel que decía “Todos somos Campo”. La vi borroneada por el humo que venía de vaya uno a saber dónde, zamarreaba un caniche Toy cuando la enfocaba la cámara de TN. La había visto días atrás en el cacerolazo frustrado de Plaza de Mayo, no sé cómo fue que se enteró, si por mail, por El Noticiero del Trece, por SMS, lo único que sé es que había ido a esa marcha espontánea. No estaba sola, eran varios, como cien, o más… se prendía la luz de la cámara y saltaban, gritaban, golpeaban sus cacerolas y hacían algo parecido a un pogo pero sin onda. Cada vez que recuerdo esa señora tapada por el humo me acuerdo que algún día tendría que ver “Gorilas en la niebla”.

Me hice K, debatiendo civilizadamente o a los gritos, cuándo no carajeándome con los que intentaban explicarme la diferencia entre “Negros de Piel” y los “Negros de Mente”. Con los que sacan las cacerolas cuando están vacías y votan a los que se las vacían cuando están llenas. Puteándome con los que llegaron a decirme: “Somos argentinos, basta de esas ideas foráneas” como si Adam Smith y Hitler fueran chaqueños. Discutiendo con los que dicen odiar la política, con los “apartidarios”, con los que usan “el sentido común” y sostienen todos la misma cantidad y variedad de lugares comunes y frases hechas. Descubrí que Argentina es un país en el que si le metés el dedo en el culo a la clase alta grita de dolor la clase media. Me ofusqué con la hipócrita moralina de los fundamentalistas cristianos, con los que todavía hoy deben estar buscando la carta de Fito Páez en la página 12 del diario Clarín y con los que se quejan de cómo gasta el gobierno la plata de los impuestos que ellos evaden. Recorrí desesperado Barrio Parque para encontrar a ese grupo extraño de personas a los que Jakobson, Legrand y tantos otros llaman “La Gente en La Calle”.

No sé si tendría que agradecerle a esa señora del caniche… si debiera hacerlo tendría una lista larga de agradecimientos, si ser K fueran los Martín Fierro, por ejemplo, mi discurso sería algo así: “Quiero agradecer a la señora de Belgrano, a mi padre, a sus amigos que se creen ricos, a varios de mis conocidos, a otros parientes y especialmente a los taxistas que escuchan Radio 10”.

Dentro de unos meses van a cumplirse 4 años de esa noche que cambió gran parte de mi vida, llevándome tantas veces a La Plaza, empujándome a jugar a hacer radio, a volver a creer en la política. Hay veces que la historia te caza de la solapa, te pega un par de sopapos y te obliga a dejar de hacerte el boludo, está en cada uno escuchar el llamado o ir corriendo con papá a decirle: ¡La historia me pegó!



Ricardo Andrés Bisignano

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